viernes, 15 de febrero de 2013

Capítulo 13.

De nuevo bajo las sábanas, Drake me abraza con fuerza y me acuna hasta que me duermo, tranquilizándome. Durante unos segundos, me debato, molesta, pero finalmente dejo que lo haga. Quién sabe si mañana dejaré que me abrace.

Me despierto sin haber soñado nada más. Tengo la vista borrosa por los efectos de la fallida Operación. Me doy cuenta de que no tengo ganas de sonreír y que no estoy tan angustiada por lo de Noah. De algún modo, me ha comenzado a hacer efecto.
Angustiada, me levanto de la cama y decido prepararme el desayuno. Drake se ha ido; dejándome a mí las tareas de la casa. Recojo sus platos sucios con rapidez y abro el frigorífico en busca de algo apetecible. Cojo una manzana y la mordisqueo sin ganas, observándolo todo a mi alrededor. El teléfono sigue descolgado, y me doy cuenta de que hay más cámaras que la última vez. Las miro fijamente, pensando en lo que haría con ellas. Seguro que me arrestan si me atrevo a tocarlas.
Durante el resto de la mañana, me dedico a fregar la casa y a inspeccionar los armarios y demás lugares inexplorados.
Es mediodía cuando llaman a la puerta. Intrigada, me pregunto quien será. Imagino que Drake, pero no debería volver hasta dentro de dos horas. Temerosa de lo que me puedo encontrar afuera, abro. Y mi sorpresa es mayúscula cuando veo a Noah en la puerta.
Una Noah pálida, demacrada, con bolsas, la barriga bastante hinchada y los labios cortados. Me obligo a no mostrar ninguna expresión cuando los dejo entrar a ella y a su marido, el rechoncho cincuentón avaricioso. Jimmy me besa la mano y yo, asqueada, trato de apartarla lo antes posible.
-Noah-digo a media voz, y la abrazo. Ella me aprieta contra sí y se dirige a un sillón. Trato de hacer caso omiso de la mirada de Jimmy, que recorre mi cuerpo de arriba a abajo. Trago saliva, deseando que Drake llegue cuanto antes.
Pienso en el pasado, cuando te casabas por amor y no por obligación. Qué feliz hubiera sido viviendo como mis padres. Ella era alta, guapa y alegre, y se llamaba Jannet. Él era más alto que ella, algo más serio pero igual de cariñoso, y se llamaba Michael. Ambos me contaban bonitas historias sobre su infancia, sus amigos y sobre los planes que hacían para su futuro. Se besaban con ternura, reían juntos, bailaban junto a sus amigos... Ahora, en cambio, no podré hacer nada de eso. A mis hijos les contaré cómo me criaron en un orfanato y cómo pasé la primera noche con Drake. Nada más.
-Scarlett-me llama Noah con voz ronca.
Interrumpiendo mis pensamientos, me deslizo por el suelo sobre los calcetines de mi pijama y me dirijo hacia ella.
-¿Qué pasa, Noah? ¿Puedo hacer algo por ti?
-¿Quién es tu pareja?
Mi corazón frena en seco. No puedo decirle que cambié los datos del ordenador para casarme con Drake, y contarle que me escapaba por las noches para visitar mi casa a escondidas, y en uno de esos momentos le vi. No delante de las cámaras.
El sonido del timbre me saca de mi ensimismamiento y corro a abrir la puerta. Esta vez sí que es Drake.
-Hola-digo, y me aparto para dejarle pasar.
-Buenas tardes. Traigo comida para que cocines-responde.
Hago las correspondientes presentaciones e invito a todos a un té. Jimmy no deja de recorrer mis piernas con la mirada y eso me incomoda, de modo que me concentro a fondo en la conversación que se desarrolla entre Noah y Drake:
-¿Así que estás embarazada?
-Sí. Se llamará Adam-sonríe Noah-Pero, ¿por qué Scarlett me colgó ayer? También me pareció oírte a ti. Pareces más mayor por teléfono.
-Scarlett se levantó sonámbula-explica Drake, y asiento para confirmarlo-se asustó con la llamada y te contestó con incoherencias.
¿Por qué mentía por mí? No tiene por qué hacerlo. Apenas me conoce, ni siquiera nos hemos besado o intercambiado más de diez palabras seguidas. Me prometo preguntárselo más tarde, lejos de las cámaras.
-Comprendo-dice Noah. Las manos le tiemblan cuando coge la taza de té-Tenéis una casa muy bonita. Preciosa. Nosotros vivimos en los suburbios, en una chabola pequeña pero acogedora.
Oh, la buena de Noah. Durante un instante me siento tentada de ofrecerle cobijo aquí para que viva en paz lejos de su marido, pero eso me acarrearía muchas preguntas.
Drake y yo tuvimos suerte de que se nos asignara esta casa. Siempre depende de tus parientes. Mis padres eran unas de las personas más ricas de la zona, de modo que mi casa tiene que ser lujosa. Los padres de Noah tampoco estaban mal, pero por alguna razón le han dado una casa peor. Esto es cada vez más injusto.
Me doy cuenta de que, con cada minuto que pasa, odio más al Gobierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario