Me paso la introducción a la ceremonia agarrada con fuerza a los brazos de la silla. Él no parece reconocerme, seguramente porque no me vio. Eso me alivia. Hay algo en su postura recta y su espalda erguida que me inspira terror, e indica peligro.
Hago un recuento rápido de los chicos y chicas de la sala. Treinta chicas. Treinta y un chicos. No, eso no es posible. Eso significa que alguna chica no ha podido asistir, y, por lo tanto, el chico quedará desparejado. Un gran contratiempo.
La mujer que hasta entonces entonaba un discurso con voz chillona e irritante, deja de hablar para poder sacar una larga lista de nombres. Ahí se encontrarían las parejas.
Me estremezco cuando empieza a nombrar. Por un momento, me imagino de pie ahí, con un horrible vestido gris, unas ojeras impresionantes y sin lengua, porque me he resistido a la Operación. Mi pareja es un amargado cincuentón que parece ser un pervertido y la primera noche trata de darme hijos.
Suelto un gemido ahogado y me encojo en la silla. Nadie parece haberlo notado. Bueno, sí, el chico rubio que me parece tan misterioso. Siento su mirada clavada en mí, como si supiera todo lo que me pasa por la cabeza. Incómoda, miro hacia otro lado y fijo la vista en Noah.
La mujer se aclara la garganta y empieza a nombrar:
-Stephenie Wildwood y James Lennon.
La pareja dio un paso al frente y, tras reconocerse mutuamente, se sentaron juntos en un sillón de la sala.
-Alexandra Brown y Lennie Oldman.
Desconecto cuando veo que va para largo. Todas las parejas me parecen aburridas. El protocolo es muy monótono; no se dan besos ni abrazos. Tán solo se examinan con la mirada y se retiran.
Las filas se van deshaciendo cuando la lista va por la mitad. No puedo evitar fijarme en que el chico rubio no ha sido emparejado, y Noah tampoco. ¿Por qué será?
-Noah Carey y Jimmy Faithful.
Levanto la vista al escuchar el nombre de amiga y descubro con horror que su pareja es un cincuentón encorvado y con patas de gallo que la devora con la mirada en cuanto la ve. Me doy cuenta de que los ojos de Noah se llenan de lágrimas y le cuesta mucho contenerlas. Estoy tentada de levantarme a consolarla, pero me contengo y espero.
-Drake Hairgrove y Mary Anne Smith.
Silencio. El chico rubio da un paso al frente y espera su pareja, pero ésta no aparece. Así que él es el desparejado.
Su rostro permanece tranquilo, y no cambia ni un ápice.
-¿Mary Anne?-Llama la mujer.
No contesta nadie. Ella, encogiéndose de hombros, continúa emparejando.
Es extraño. Drake parecía esperarlo. Aunque parezca imposible, quiero investigar sobre esto. Acercarme a él. Conocerle más a fondo.
Quiero que sea mi pareja.
Noah me agarra la mano, clavándome las uñas. Hago una mueca de dolor mientras intento prestar atención a lo que me dice rápidamente al oído:
-No quiero que vengas. Jimmy tiene sus... propios planes. Antes que nada, quiero que sepas que la Operación no hace efecto hasta después de un día. Procuraré llamarte a menudo. Cuídate, Scarlett.
Antes de que pueda responder, el oficial del Gobierno me agarra el brazo, todavía con las marcas de las uñas de Noah, y me vuelve a montar en el aerodeslizador. No me da tiempo a resistirme.
Sentada en el mismo sillón de antes, trato de pensar en los últimos acontecimientos. Nada más salir de la Sala de Emparejamientos, Noah me llevó aparte. Jimmy no parecía muy de acuerdo, quería llevarla a su casa cuanto antes. Algo me dice que no va bien.
Me prometo investigarlo después de echar una cabezadita.
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