lunes, 22 de abril de 2013

Capítulo 15.

La expresión de Drake cambió unas tres veces en dos segundos. Finalmente, me cogió de la mano y me llevó a un claro del bosque envuelta en una manta para hacerlo más ameno.
Ahora estamos sentados en mitad de un campo florido, yo con la manta sobre mis hombros y él mordisqueándose las uñas distraídamente, pensando en cómo empezar.
-Supongo que ya sabes que los Rebeldes son una comunidad que está en contra del Gobierno. No están Operados, y eligen libremente cuándo perder la virginidad, casarse y todo eso. Viven alrededor de la ciudad y atacan de vez en cuando. No tienen ningún objetivo, sólo conseguir derrocar al Gobierno.
Asiento, intrigada. Hasta ahora nunca había hablado seriamente con alguien sobre este tema. Nadie quiere hablar de eso. Los Rebeldes son un tema vedado para la mayoría de los ciudadanos.
-Hasta ahí, lo sé.
Drake mira a su alrededor, nervioso.
-Dicen que son salvajes. Pues bien, se equivocan. Son personas civilizadas, más civilizadas aún que nosotros mismos. Aunque vivan bajo tierra, cada día más gente conoce el lugar y deciden unirse a ellos. Por eso también cambian la ubicación de la comunidad constantemente- el tono de voz de Drake se hace más apasionado, y los ojos le brillan- Tienen armas. Muchas armas. También infiltrados en el propio Gobierno. Nos...Les envían a los Emparejamientos para conseguir a más reclutas. Se harán con el control, Scarlett. Lo harán.
Le miro, casi con miedo. Me arrebujo más en mi manta y noto que me empieza a temblar el labio. Su forma de hablar sobre los Rebeldes... Como si él fuera uno de ellos. Ese tono tan apasionado. Y me acaba de proporcionar información que nadie más sabe.
-Tú... ¿quieres unirte a ellos?
Drake niega y me aprieta la mano con fuerza.
-No. Pero tú serías una gran rebelde. Sé que te has resistido a la Operación. Lo noto en tu mirada, em tu forma de actuar. No eres una androide. Eres humana.
A mí no se me ocurre otra cosa que pensar que Drake es el chico al que mi madre no habría querido en casa ni habría visto adecuado para mí. Su apariencia es sospechosa, pero tiene un aura atrayente. Consigue lo que quiere siempre, de eso estoy segura. Y se entera de todo.
Le miro de arriba a abajo. Él tampoco parece estar Operado.
-Has acertado, Drake-. Me levanto con las piernas temblorosas- Y tú tampoco lo estás. Lo llevo pensando varios días. Tu constitución, tu forma de actuar... eres un rebelde, ¿no es así? Uno novato. Impaciente. Pero entrenado.
Drake se sonroja y asiente. Yo estoy demasiado ocupada pensando en cómo lo he adivinado todo para darme cuenta de que estoy ante un terrorista que planea la destrucción del país. Y mi madre no estaría orgullosa.
-Eres lista, Scarlett. Sí, soy un rebelde demasiado entusiasta e impaciente que no ha podido aguantarse para decírtelo. Tú serías mejor que yo. ¿Aceptas?-Me tiende la mano y me mira con ojos esperanzados.
¿Y qué hago yo? Echo a correr. Lejos, lo más lejos que puedo. Tropezando, apartando ramas, sintiendo los picotazos de los bichos en los brazos. Apenas me doy cuenta de que la manta se me cae y pierdo un zapato por el camino hasta que llego a una ciénaga y me hundo hasta las rodillas. Lucho durante unos minutos hasta que me doy cuenta de que conforme más me muevo, más me hundo.
Estoy metida hasta la cintura cuando siento algo desliza entre mis piernas. Busco un palo para impulsarme, pero no veo ninguno. Escucho a Drake llamarme a lo lejos, pero estoy repentinamente enfadada y no quiero saber nada de él. Quiero apañármelas yo sola.
-Genial-bufo, exasperada. Me hundo hasta la nariz y despego los pies del barro, haciendo un ruido como de ventosa, y nado por el barro, esquivando a los bichos. Consigo llegar a la orilla y me quedo allí, cubierta de barro, y con una rama enrollada en el tobillo.
No, una rama no... es una boa.

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